Tomar magnesio todos los días parece inofensivo, pero puede provocar un exceso peligroso en la sangre


El magnesio se convirtió en uno de los suplementos más populares de los últimos años. Se lo relaciona con el descanso, la recuperación muscular, la reducción del estrés y otros beneficios que impulsaron su consumo entre personas de distintas edades.

Sin embargo, el aumento de su popularidad también despertó advertencias entre médicos y especialistas. Aunque el magnesio cumple funciones fundamentales en el organismo, tomarlo sin indicación profesional no siempre resulta inocuo.

De hecho, existe una condición poco conocida llamada hipermagnesemia, que consiste en un exceso de magnesio en la sangre. Aunque es relativamente infrecuente, puede aparecer cuando el organismo no logra eliminar adecuadamente este mineral o cuando se consumen cantidades elevadas mediante suplementos y ciertos medicamentos.

Los expertos remarcan que el problema no suele presentarse por la alimentación habitual. En la mayoría de los casos está relacionado con suplementos, laxantes, antiácidos u otros productos que contienen magnesio y que son utilizados durante períodos prolongados o sin supervisión médica.

La hipermagnesemia es el nombre que recibe la concentración elevada de magnesio en sangre. En personas sanas, los riñones suelen eliminar el exceso a través de la orina, manteniendo los niveles dentro de parámetros normales.

Por ese motivo, los pacientes con enfermedades renales constituyen uno de los principales grupos de riesgo. Cuando la función de los riñones está comprometida, el organismo puede tener dificultades para eliminar el mineral sobrante y favorecer su acumulación progresiva.

Los síntomas dependen de la magnitud del exceso. En cuadros leves pueden aparecer náuseas, debilidad muscular, cansancio o disminución de la presión arterial. En situaciones más avanzadas también pueden producirse alteraciones neurológicas y cardiovasculares.

Según explican distintas guías médicas, cuando los niveles aumentan de forma importante el magnesio puede actuar como depresor del sistema nervioso y afectar la transmisión neuromuscular. Esto puede traducirse en pérdida de reflejos, dificultades respiratorias e incluso trastornos del ritmo cardíaco.

En los casos más graves, las complicaciones pueden requerir tratamientos específicos e incluso diálisis cuando existe una afectación renal significativa.

El creciente interés por los suplementos llevó a muchos profesionales a recordar que no todas las personas necesitan incorporar magnesio adicional. El hecho de que un producto sea de venta libre no significa que pueda consumirse sin límites.

El nefrólogo Borja Quiroga advirtió recientemente sobre el riesgo de utilizar suplementos cuando los niveles del mineral ya son normales, especialmente en personas con enfermedades renales o antecedentes médicos que requieren seguimiento específico.

Los especialistas coinciden en que la suplementación debe responder a una necesidad concreta y, de ser posible, estar respaldada por una evaluación médica. Además, recuerdan que síntomas como insomnio, cansancio o calambres no siempre están relacionados con una deficiencia de magnesio.

El mensaje no es que el magnesio sea peligroso. Por el contrario, se trata de un nutriente esencial que participa en cientos de procesos biológicos. Lo que advierten los expertos es que más cantidad no necesariamente implica mayores beneficios. Como ocurre con muchos suplementos, el equilibrio sigue siendo la clave para aprovechar sus propiedades sin exponerse a riesgos innecesarios.

Fuente: www.clarin.com

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